Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra el 21 de septiembre, desde Más Terapia en Madrid queremos ayudarte a diferenciar los cambios que pueden formar parte del envejecimiento normal de aquellas señales que conviene observar y valorar.
Con el paso de los años es normal experimentar algunos cambios en la memoria. Podemos olvidar ocasionalmente un nombre, necesitar algo más de tiempo para aprender algo nuevo o no recordar dónde hemos dejado las llaves.
¿Cómo podemos saber cuándo estos cambios forman parte del envejecimiento normal y cuándo pueden ser una señal de que existe un problema cognitivo?
Esta es una pregunta frecuente entre las familias, especialmente cuando empiezan a observar cambios en una persona mayor.
Lo primero que debemos recordar es que tener algún olvido no significa necesariamente tener Alzheimer. Sin embargo, cuando los cambios son frecuentes, progresivos y empiezan a interferir en la vida cotidiana, es importante prestarles atención y consultar con un profesional.
¿Qué cambios pueden formar parte del envejecimiento normal?
A medida que envejecemos, es habitual experimentar pequeños cambios en la memoria, en la velocidad con la que procesamos determinada información y en otras funciones cognitivas.
Por ejemplo, puede ser normal:
- Olvidar ocasionalmente el nombre de una persona y recordarlo después.
- Necesitar algo más de tiempo para aprender algo nuevo.
- Dejar las llaves, las gafas u otros objetos en algún lugar y encontrarlos después.
- Olvidar alguna cita o compromiso y recordarlo al consultar una agenda o calendario.
- Tener alguna dificultad puntual para encontrar una palabra.
- Necesitar utilizar listas, calendarios, alarmas o recordatorios para organizar determinadas actividades.
Estos cambios no tienen por qué impedir que la persona continúe realizando sus actividades habituales y manteniendo su autonomía.
¿Cuándo debemos prestar más atención?
Hay situaciones que merecen una mayor observación, especialmente cuando los cambios son frecuentes, progresivos y empiezan a interferir en la vida cotidiana.
Algunas señales de alerta son:
- Repetir las mismas preguntas o historias con frecuencia, especialmente porque no recuerda que ya las ha preguntado o contado.
- Olvidar información reciente, como conversaciones, acontecimientos o indicaciones que acaba de recibir.
- Perder objetos con frecuencia y no recordar dónde los ha dejado, incluso llegando a pensar que otras personas los han cogido.
- Tener dificultades para realizar actividades habituales que antes hacía de forma independiente, como preparar una comida, manejar el dinero, utilizar el teléfono, tomar correctamente la medicación o seguir una receta.
- Tener problemas para planificar o resolver situaciones cotidianas que anteriormente podía gestionar sin dificultad.
- Desorientarse en lugares conocidos o tener dificultades para saber dónde se encuentra o para situarse en el tiempo, por ejemplo, no saber qué día o mes es.
- Presentar dificultades para encontrar palabras, seguir una conversación o comprender determinadas situaciones.
- Presentar cambios importantes en la conducta, la personalidad o el estado de ánimo que no son habituales en la persona.
- Perder interés o iniciativa hacia actividades que anteriormente disfrutaba.
- Y, especialmente, cuando estos cambios van aumentando progresivamente y comienzan a afectar a su autonomía y a su vida cotidiana.
No todos los cambios de memoria son Alzheimer.
Es importante recordar que tener olvidos no significa necesariamente tener Alzheimer. Existen diferentes situaciones y problemas de salud que pueden producir cambios en la memoria o en otras capacidades cognitivas.
Por eso, cuando observamos cambios que preocupan o que empiezan a interferir en el día a día, es recomendable consultar con un profesional sanitario y realizar una valoración adecuada.
Detectar estos cambios a tiempo nos permite conocer mejor las necesidades de la persona y, si es necesario, intervenir cuanto antes para ayudar a mantener sus capacidades, favorecer su autonomía y facilitar su día a día durante el mayor tiempo posible.
¿Cómo puede ayudar la terapia ocupacional a domicilio?
En Más Terapia en Madrid ponemos el foco no solo en las dificultades, sino también en las capacidades que la persona mantiene y en cómo podemos ayudarla a conservar su autonomía y participación en las actividades cotidianas.
La terapia ocupacional a domicilio puede ayudar a identificar qué actividades están resultando más difíciles, qué capacidades se mantienen y qué estrategias pueden facilitar el desempeño diario.
También podemos trabajar aspectos como:
- Adaptación de las actividades a las capacidades de la persona.
- Organización y establecimiento de rutinas.
- Utilización de apoyos visuales, agendas, calendarios o recordatorios.
- Adaptación y organización del entorno para favorecer la seguridad y la autonomía.
- Estrategias para facilitar las actividades de la vida diaria.
- Entrenamiento y estimulación cognitiva.
- Orientación, formación y acompañamiento a familiares y cuidadores.
Además, la valoración en el propio domicilio nos permite observar cómo se desenvuelve la persona en su entorno habitual, conocer sus rutinas y detectar dificultades que quizá no sean tan evidentes en otros contextos.
Porque cada persona es diferente y el objetivo no es únicamente identificar aquello que ha cambiado, sino buscar la mejor manera de mantener sus capacidades, su autonomía y su calidad de vida el mayor tiempo posible.
En Más Terapia en Madrid realizamos valoración e intervención a domicilio, adaptándonos a las necesidades de cada persona y de cada familia.
Si has observado cambios cognitivos, como dificultades de memoria, en la organización de las actividades o en la autonomía de un familiar, podemos ayudarte a valorar cómo están afectando estos cambios a su día a día y qué estrategias pueden favorecer su autonomía.
Contacta con nosotros llamando al 687 497 782 o escribiendo a info@masterapiaenmadrid.es y te informaremos sin ningún tipo de compromiso.
Porque detectar los cambios a tiempo también es una forma de cuidar.
